Ningún país es ajeno a las situaciones complejas de incendios forestales, que se caracterizan bien por la simultaneidad de focos, bien por su alta velocidad de propagación, gran intensidad y complicado comportamiento, lo que supone grandes retos a la gestión y extinción de los mismos. Estos incendios interactúan y pueden modificar las condiciones meteorológicas de la zona dificultando aún más las operaciones y planificación de la extinción. Además, están afectados por el cambio global (climático y socio-económico), que favorece las circunstancias y factores para su inicio y propagación.
Por eso, a finales de mayo, representantes de Paraguay, Uruguay, Chile, México, Ecuador, Colombia, Brasil, Perú y Bolivia han participado en un encuentro para combatir estos incendios de gran severidad y adoptar un enfoque de Manejo Integral del Fuego, centrado no solo en el combate de incendios sino también en su prevención, la gestión del paisaje y el conocimiento del fuego y su comportamiento, comprendiendo el uso que comunidades campesinas e indígenas hacen de él.

El curso ha sido organizado por la Unión Europea a través del Programa Amazonía+, en el contexto de las actividades del Grupo de Expertos sobre Fuegos Forestales (GEFF LAC) que reúne a expertos sobre incendios forestales de los países en Sudamérica y México para el intercambio de conocimientos y buenas prácticas en el Manejo Integrado del Fuego. Amazonia+ es una iniciativa destinada a apoyar a los países amazónicos en la reducción de emisiones de CO₂, la adaptación al cambio climático y la protección de la biodiversidad. En este marco, la FIAP, entidad de la cooperación española especializada en el fortalecimiento de políticas públicas, ha movilizado a expertos del Equipo de Evaluación y Asesoramiento en Incendios Forestales (FAST) de España, coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y a instructores de la Fundación Pau Costa.

El Manejo Integral del Fuego
Este curso forma parte de un esfuerzo por fortalecer capacidades técnicas regionales en el marco del Manejo Integral del Fuego. A lo largo de la semana, los participantes se han formado en herramientas analíticas que les permitirán interpretar la dinámica de los incendios, modelar su posible evolución, y tomar decisiones estratégicas y tácticas fundamentadas en criterios técnicos, meteorológicos y de seguridad. El objetivo final es compartir una visión alrededor del comportamiento y movimiento de los incendios forestales e intentar crear un modelo común de análisis.
Asimismo, se promueve la comprensión del fuego no solo como una amenaza, sino como un elemento presente en muchos sistemas socioecológicos. Entender los usos tradicionales que las comunidades campesinas e indígenas hacen del fuego —y cómo integrarlos en la gestión del territorio— es parte esencial de un enfoque adaptativo, culturalmente pertinente y ambientalmente eficaz.
Una realidad especialmente crítica en Bolivia
Bolivia ha enfrentado en 2024 la peor temporada de incendios forestales de su historia. Según datos oficiales, se quemaron más de 12,6 millones de hectáreas, lo que representa aproximadamente el 11,5% del territorio nacional. De esta superficie, 7,2 millones de hectáreas correspondieron a bosques y 5,4 millones a pastizales, afectando gravemente a ecosistemas vitales y comunidades indígenas.
El departamento de Santa Cruz fue el más afectado, seguido por Beni y La Paz. La magnitud de la crisis llevó al Gobierno boliviano a declarar emergencia nacional el 7 de septiembre y desastre nacional el 30 de septiembre de 2024. Las consecuencias fueron devastadoras: pérdida de biodiversidad, afectación a áreas protegidas, desplazamiento de comunidades, interrupción de actividades económicas y niveles de contaminación atmosférica que alcanzaron categorías de «extremadamente mala» en varias ciudades.




