Si nos preguntan dónde ocurren más incendios forestales en España, probablemente pensaremos en la zona mediterránea, por su clima cálido y seco. Sin embargo, la realidad es otra: es el noroeste de la península el que lidera las estadísticas de incendios forestales. Pero ¿por qué ocurre esto? Te lo explicamos a continuación.
El noroeste peninsular y las estadísticas
Para poder comprender mejor este análisis sobre los incendios forestales en el noroeste peninsular, es importante aclarar que estamos haciendo referencia a las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria, Galicia y las provincias de León y Zamora*. Esta división geográfica responde a una clasificación del Área de Defensa Contra Incendios Forestales (ADCIF) del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), que agrupa los diferentes territorios en función de sus similitudes en cuanto a número, superficie y causas de los incendios. De este modo, el territorio español queda dividido en cuatro áreas geográficas (Mediterráneo, Comunidades Interiores, Canarias y Noroeste).
El noroeste peninsular, con su particular clima y paisaje, se caracteriza por ser una de las zonas más húmedas del país, con precipitaciones en buena parte del año, temperaturas moderadas y elevada humedad. Unas características que, a priori pueden parecer poco propensas para los incendios. Sin embargo, los datos muestran una realidad bien diferente. Si miramos lo ocurrido entre 2000 y 2021, el periodo más reciente con datos completos y comparables, según la Estadística General de Incendios Forestales de España (EGIF), más de la mitad de los incendios (57%) y casi la mitad de la superficie quemada anual (47,4%) se concentraron en esta zona (Figura 1 a y b). Es importante matizar que estos valores representan un promedio de dos décadas, por lo que simplifican una realidad que ha ido cambiando año a año. Aun así, permiten comprender con claridad hasta qué punto la situación del noroeste se diferencia de la del resto del país.
Figura 1. a. Porcentaje de incendios durante el periodo 2000-2021 en las cuatro áreas geográficas (Mediterráneo, Comunidades Interiores, Canarias y Noroeste)
Figura 1.b. Porcentaje de superfície quemada durante el periodo 2000-2021 en las cuatro áreas geográficas (Mediterráneo, Comunidades Interiores, Canarias y Noroeste)
Este contraste entre un entorno tan verde y húmedo y la elevada concentración de incendios pone de relieve una situación paradójica, donde un paisaje que parece poco propenso a arder, en realidad, es donde hay más incidencia. De hecho, dentro del conjunto del noroeste —es decir, considerando únicamente los incendios registrados en esta área— la mayor proporción corresponde a Galicia (63%), seguida de Asturias (19,2%) y Cantabria (6,8%) (Figura 2).
Figura 2. Porcentaje de incendios durante el periodo 2000-2021 en las comunidades autónomas de Galicia, Asturias y Cantabria, y las provincias de León y Zamora que forman parte del área geográfica del Noroeste.
*El País Vasco perteneció a las comunidades del noroeste hasta el año 2018, momento en el que pasó a formar parte de las comunidades de interior
¿Cuándo ocurren estos incendios?
Aquí es donde el patrón se vuelve aún más sorprendente. Mientras que en la mayor parte de España los incendios tradicionalmente se concentran en verano, en el noroeste peninsular muchos de ellos se producen en invierno y comienzos de primavera (Figura 3).
Sin embargo, este patrón no es homogéneo en todo el noroeste. Asturias y Cantabria concentran la mayoría de sus incendios precisamente en invierno y comienzos de primavera, mientras que en Galicia y las provincias interiores del noroeste (León y Zamora) la distribución anual es diferente. En Galicia, por ejemplo, la provincia de Ourense registra más incendios en verano, debido a su clima más caluroso y seco en comparación con el resto del noroeste (Figura 4).
Esto demuestra que, incluso dentro de la misma área geográfica, la temporada de riesgo difiere dependiendo de la ubicación y de los propios condicionantes locales (culturales, meteorológicos y sociales).
Figura 3. Distribución mensual del número de incendios en el período 2000-2021 en las cuatro áreas geográficas (Mediterráneo, Comunidades Interiores, Canarias y Noroeste)
Figura 4. Distribución mensual del número de incendios en el período 2000-2021 en entre las comunidades autónomas de Galicia, Asturias y Cantabria, y las provincias de León y Zamora que forman parte del área geográfica del Noroeste.
La raíz cultural de los incendios en el noroeste
Para entender por qué se producen tantos incendios en el noroeste, especialmente en invierno y comienzos de primavera, es importante fijarse tanto en sus causas como en el tipo de superficie afectada. Los datos de la EGIF para el periodo 2000-2021 muestran que, en varias comunidades, la mayoría de los incendios son intencionados. En lugares como Cantabria y Galicia esta proporción es muy elevada, más del 80%, y en Asturias afecta más de la mitad de los casos. No obstante, conviene tomar estos números con cierta cautela, ya que en algunas comunidades no se realizan investigaciones que verifiquen las causas registradas; por tanto, hablamos de causas y motivaciones supuestas.
Más allá de las causas, también resulta clave observar qué tipo de terreno se ve afectado por los incendios. En gran parte del noroeste, lo que arde principalmente no son grandes masas arboladas, sino zonas de matorral. En comunidades como Cantabria y Asturias esto supone la gran mayoría de la superficie afectada, con cifras cercanas al 90%. En Galicia los valores son más moderados, alrededor del 60%, mientras que en León y Zamora también se sitúan en niveles elevados, próximos al 80%.
Además, la particularidad de su estacionalidad invernal está, en origen, vinculada a las quemas tradicionales orientadas al mantenimiento de los montes de uso ganadero en extensivo, que se realizaban a finales del invierno y comienzos de la primavera cuando el ganado estaba estabulado en las zonas bajas. En un periodo, el invierno-primavera, y en una región, la atlántica, donde las condiciones climáticas no son las más propensas para que arda la vegetación, se aprovechaban -y se aprovechan- determinadas condiciones meteorológicas favorables como el viento sur, cálido y seco u otras condiciones similares, que reducen rápidamente la humedad del combustible y lo dejan disponible para arder en poco tiempo. En Cantabria, por ejemplo, estas prácticas se realizaban incluso tras fundirse la nieve, con el suelo todavía helado: se buscaba que el viento secara la parte aérea de la vegetación y que las lluvias posteriores apagaran el fuego. Eran quemas de baja intensidad, hechas en pequeños parches del monte —las llamadas “quemas de pastor”— o incluso “mato a mato”, como todavía se practica en Asturias.
Hoy en día se siguen realizando quemas en invierno-primavera, tal como se hacía tradicionalmente. Aun así, que se sigan registrando más incendios que quemas con autorización, junto con la elevada proporción de fuegos intencionados y el predominio del matorral como superficie afectada, solo puede entenderse desde una perspectiva de conflictos socioterritoriales no resueltos.
Evolución del riesgo de incendios: amenazas y retos futuros
Las principales amenazas relacionadas con los incendios forestales en el noroeste son el resultado de una combinación de factores sociales y ambientales.
Aunque el uso tradicional del fuego está hoy regulado y sometido a permisos, la acumulación de vegetación derivada del abandono rural de las últimas décadas ha incrementado la carga combustible y con ello el riesgo y la vulnerabilidad.
Tampoco hay que olvidar, los efectos del cambio climático: temperaturas más altas y menos precipitaciones crean condiciones más propicias para el fuego. La desestacionalización de los incendios de invierno hacia la primavera es un hecho comprobado en Cantabria, donde en los últimos años se han incrementado los incendios en abril y mayo, ampliando un periodo de riesgo que antes se concentraba sobre todo en febrero y marzo.
Además, no solo se alarga el período en que suceden, sino que también alcanzan dimensiones mayores. En 2023, Asturias sufrió un incendio que superó las 10.000 hectáreas y afectó a áreas habitadas, y este mismo verano Galicia registró por primeras vez incendios simultáneos de 30.000 hectáreas. La recurrencia de incendios de gran tamaño sugiere un cambio en la escala del fenómeno.
Frente a estas amenazas, es fundamental mantener medidas continuadas y coordinadas, como se ha visto en Galicia, donde la alarma generada por grandes incendios impulsó la reducción de fuegos intencionados desde 2005, o en Asturias, donde desde 2010 se reforzaron la prevención y el control. Aun así, 2025 fue un año excepcional. Galicia y Castilla y León han batido récords con incendios con un comportamiento del fuego más propio del mediterráneo. Esta nueva realidad deja claro que aún queda mucho por hacer. La solución no es sencilla: exige un compromiso real y sostenido frente a conflictos antiguos y nuevos retos.
Por ello, cualquier estrategia destinada a gestionar el riesgo de incendios forestales debe impulsar el diálogo y la cooperación entre todos los actores implicados en el territorio. En este proceso, resulta fundamental otorgar un papel central a las comunidades locales, escuchar sus necesidades y reconociendo su contribución clave en la protección y el cuidado del paisaje. Todo ello debe abordarse teniendo en cuenta el grave problema de despoblación y abandono que afecta a amplias áreas rurales del noreste, una realidad que condiciona de forma decisiva la prevención y la respuesta frente a los incendios.
Agradecimientos
Agradecemos a Virginia Carracedo, de la Universidad de Cantabria, y a Jorge García, del área de capacitación y operaciones de la Fundación Pau Costa, por sus valiosas contribuciones y asesoramiento. Asimismo, agradecemos a Víctor Riera, del área de paisajes resilientes de la Fundación Pau Costa, por el análisis de datos, y a Juan Picos de la Universidad de Vigo, Javier Jiménez, sociólogo experto en prevención de incendios, y Domingo Rasilla de la Universidad de Cantabria por sus revisiones y aportaciones, que han contribuido a mejorar este artículo.
Bibliografia
Las Montañas de la Montaña – XXVIII Jornadas de Campo – Grupo de Geografía Física – Pasado y presente de los incendios forestales en Cantabria – Virginia Carracedo Martín. Julio 2013
Los incendios forestales en España – Decenio 2006 – 2015. Estadística General de Incendios Forestales de España (EGIF) del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
Tesis Doctoral – Incendios Forestales y Gestión del Fuego en Cantabria – Virginia Carracedo – 2015.









