¿Qué hacer con los bosques tras los incendios?

Autores de este Post: Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas, la Comisión Académica del Máster U. en Restauración de Ecosistemas (UAH, UCM, UPM y URJC) y la Red de Investigadores Remedinal

Los recientes incendios forestales que han afectado amplias zonas en Galicia, Asturias y Portugal han sido una noticia relevante en los medios de comunicación por su coste en vidas y elevada destrucción de infraestructuras y capital natural. Con los últimos rescoldos apagados y el ánimo más sereno cabe preguntarse cómo actuar después.

La  gran magnitud que alcanzaron los incendios se debe a la conjunción de una larga e intensa sequía estival y otoñal con unas condiciones meteorológicas adversas, el tipo de cubierta vegetal que se ha favorecido y el abandono de la actividad agrícola y la  ganadería  extensiva en las zonas rurales.

Sin obviar la profunda tragedia humana y económica, que han supuesto estos incendios, es necesario decidir cómo manejar los bosques incendiados para minimizar las pérdidas y restaurar las funciones y bienes de estos ecosistemas, así como su biodiversidad. Cualquier iniciativa en este ámbito debe contar con la aprobación  de expertos en la materia, ya que las actuaciones equivocadas pueden producir graves daños ecológicos y económicos a pesar de las buenas intenciones.

Para la restauración del monte incendiado, debemos considerar tres horizontes  temporales:

  1. A corto plazo, durante el primer año, debemos evaluar la respuesta de las áreas quemadas, en particular la funcionalidad del suelo y la capacidad de regeneración natural de la vegetación, por ejemplo valorando la viabilidad del banco de semillas, el rebrote de las plantas quemadas y la potencialidad del paisaje circundante como fuente de En ésta primera fase se recomienda realizar solamente actuaciones de emergencia dirigidas a minimizar los daños asociados al incendio.

Es prioritario prevenir las pérdidas de suelo por erosión y la escorrentía cargada de ceniza; para ello, una buena estrategia es crear una cubierta de paja o ramas en zonas de alta pendiente, preferiblemente con paja de origen local para evitar que contenga semillas de especies exóticas. También debemos mitigar los daños a los sistemas de agua potable y proteger las zonas próximas de vegetación no incendiada.

A corto plazo no es oportuno, e incluso puede resultar contraproducente, realizar reforestaciones, sobre todo si éstas  requieren maquinaria pesada que podría compactar el suelo y agravar los problemas de erosión. Con la información obtenida en la evaluación se  podrán  distinguir  las áreas donde la regeneración natural es adecuada y, por tanto, no es  precisa ninguna intervención, de aquéllas en las que es necesario diseñar actuaciones para su posterior siembra o plantación si éstas son estrictamente necesarias.

  1. A medio plazo, de uno a cinco años, la prioridad es el restablecimiento de una cubierta vegetal correctamente diseñada. Esta fase requiere de una planificación adecuada y no siempre conlleva la necesidad de actuar (es decir, la restauración forestal activa); es preferente la regeneración natural o  restauración  forestal pasiva si ésta es posible. Desde el punto de vista de la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas, un incendio no necesariamente implica una catástrofe, ya que los ecosistemas (al menos en su estado “natural”) suelen tener una alta capacidad de regeneración y hay numerosas especies de plantas que incluso requieren de los incendios para medrar.

Los efectos de los incendios son espacialmente heterogéneos, generándose un mosaico de manchas con distinto grado de afectación, y las manchas y rodales menos quemados suministrarán semillas y refugios para la fauna forestal. Las decisiones precipitadas acerca de las actuaciones a tomar (p.ej. saca generalizada de la madera o plantaciones masivas  de árboles) pueden reducir la capacidad de regeneración natural del ecosistema y generar nuevos problemas. Igualmente, la extracción de los árboles quemados no debe ser generalizada (excepto en zonas donde su caída supongan un claro riesgo, como cerca de caminos), ya que éstos cumplen funciones clave para la  regeneración como frenar la erosión, liberar nutrientes, suministrar semillas, proporcionar refugio y alimento a numerosas especies y facilitar la  labor de  las  aves dispersoras. Además, las actividades de extracción de la madera quemada suelen generar pérdida de suelo y destruir parte de la regeneración natural.

Estos argumentos deben sopesarse frente al beneficio económico de la tala y el riesgo  real que puedan suponer (p.ej. expansión de plagas o nuevos incendios). En contraste, donde la vegetación afectada es exótica, los incendios a menudo incrementan su capacidad invasora y por tanto las actuaciones deben priorizar su reducción y la regeneración de la cubierta vegetal con especies nativas.

  1. A largo plazo (más de cinco años) se requieren cambios profundos en la política forestal para la prevención de los grandes incendios. Estos cambios deben dirigirse a, principalmente,

(a) el restablecimiento de la vegetación autóctona;

(b) una política social que favorezca el repoblamiento rural y la restauración de  un  régimen de perturbaciones que limite la cantidad de material combustible en el monte, incluyendo la reintroducción de herbívoros tanto domésticos como salvajes y, en algunas ocasiones, la restauración de un régimen de incendios controlados;

(c) la planificación de las actuaciones de prevención de los incendios; y

(d) la aplicación de políticas destinadas a la mitigación de los efectos del  cambio climático, en particular la adaptación de los ecosistemas al aumento de la  aridez.

En el caso concreto de los bosques atlánticos, cuya productividad a menudo es elevada, la política forestal debe promover modelos de gestión que armonicen la producción de bienes de alto valor económico con el mantenimiento de otros servicios ecosistémicos. Estos bienes no son sólo madera y, en el caso de  la  madera, es preferible que ésta sea de elevado valor financiero (robles, nogales y castaños, por ejemplo).

Puede consultarse más información sobre este tema en la Guía de Actuaciones en una Zona Quemada, de González-Prieto y Díaz-Raviña.

  ¿Qué hacer con los bosques tras los incendios?

JC: Incendi de Rocallaura

Autores: Helena Ballart i Núria Prat, Pau Costa Foundation.

El passat 17 de juny va tenir lloc una jornada amb els veïns de Rocafort de Vallbona per veure de primera mà i debatre diferents temàtiques relacionades amb l’incendi de Rocallaura de juny i juliol de 2016. Per a la jornada vàrem comptar amb Bombers de la Generalitat, alguns d’ells que varen treballar en el mateix incendi i també experts en ecologia del foc; experts en comunicació i gestió d’emergències a través dels infants i adolescents (projecte CUIDAR); experts en experiències de bones pràctiques en gestió forestal en altres territoris, a l’Empordà (projecte de la Fundació Carasso de Viabilitat productiva, alimentària i ambientalment multifuncional de la carn de pastura en àrees prioritàries de prevenció d’incendis forestals – SILVOPASTURA PRESCRITA) i a Terres de l’Ebre ens van acompanyar membres del Consorci de la Serra de Llaberia.

Durant la jornada es varen debatre diversos coneixements de la comunitat d’incendis que considerem important que arribin a la població.

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Com poden ajudar els veïns durant l’incendi?

Es bàsic procurar no obstruir els camins d’accés a l’incendi, i si hi ha pagesos amb tractor poden ajudar llaurant zones concretes per crear discontinuïtats de vegetació, que faran de barreres dificultant la propagació del foc. Es creen així zones on els bombers poden efectuar i ancorar maniobres d’extinció.

És d’esperar que els pagesos que viuen a la zona de l’incendi vagin a protegir les seves propietats o les dels seus veïns, i els pagesos amb tractors que arribin d’altres zones properes del territori vagin al punt de trànsit on els Bombers els destinarà a una zona de treball.

Com conscienciar a la població?

Tot i que cada cop es coneixen més les mesures a prendre abans de l’incendi, en general se’n parla després, això és un fet, aprofitar el post-incendi com a oportunitat per la participació, com expliquen des del projecte CUIDAR. A partir del coneixement del procés natural dels incendis, en aquest cas, la població conjuntament amb els experts, busquen propostes per contribuir a ajudar a la comunitat, i es planteja com comunicar-les a la resta de la societat.

Des de CUIDAR ens expliquen que per connectar amb els desastres, aquests s’han de visualitzar, amb l’ajuda de persones que ho han viscut, i visitant l’escenari pot ser una bona manera. Desastre no des del punt de vista ecològic, sinó encarat a temes de protecció civil, per tal de reforçar d’autoprotecció i la resiliència de la societat. Des del projecte CUIDAR han comprovat que hi ha un interès en treballar la por emocional d’estar sols durant l’incendi. És clau treballar la gestió emocional, fer-ho a través d’hipòtesis i donar pautes de què fer durant el foc, perquè en aquests moments hi ha la possibilitat de perdre el sentit comú. D’entrada la societat pot semblar passiva, però si se senten més protagonistes volen col·laborar.

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Es recomana talar els arbres després de l’incendi?

En una zona cremada es recomana no tallar els arbres cremats, ja que donen l’ombra i la protecció que propicia la regeneració natural dels nous arbres. Els troncs cremats en peu funcionen com a reservori de fauna, augmentant la biodiversitat de la zona. A més els arbres vius, però també els morts en peu, actuen com a fixadors de  carboni, així s’evita que el carboni desaparegui de l’ecosistema i quedi fixat.

Un bosc com el que es va cremar és com un geriàtric, un bosc envelliut on es fa difícil arreglar els problemes, en canvi el regenerat que surt després de l’incendi, és com una llar d’infants, on hi ha molt futur per endavant alhora de millorar el paisatge amb un bosc amb més riquesa i biodiversitat. A través de la gestió forestal es pot començar a crear un bosc resistent al pas dels incendis forestals. Hem de donar valor a aquests boscos joves, i no només als boscos adults o vells.

En aquest cas el foc actua com a pertorbació natural de renovació de la massa forestal donant la oportunitat a la millora d’aquesta. Després d’un incendi les cendres són una font de nutrients pel sòl, i el carbonet que resta al sòl, és carboni per se queda emmagatzemat de manera més estable a l’ecosistema (essent la forma més recalcitrant).

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Quines pràctiques silvícoles es poden fer per adaptar el bosc al pas del foc alhora que s’activa l’economia?

Els pagesos antigament tenien clar quins arbres tallaven per fer llenya, els més prims, perquè per tallar un arbre gran amb una destral es necessita molt esforç, per tant, a no ser que necessitessin un gran tronc, solien fer el que en silvicultura s’anomena aclarida baixa, on no hi ha problemes de descapitalització del bosc.

Aquesta idea anterior lligada a l’aprofitament de biomassa com eina per a gestió forestal, no es pas contradictòria, sinó que està en sintonia. No s’ha de descapitalitzar el bosc tallant els arbres més grans, sinó que tal com feien antigament, s’han de treure els més prims per tal de mantenir un bosc més resistent al pas del foc. Aquestes pràctiques a escala local ajuden a donar valor i incentivar l’economia local.

Una altra manera d’activar l’economia local, és re-introduir ramats al bosc, això era una pràctica comuna que s’ha abandonat. Un bon exemple és a l’Empordà, on es treballa amb el projecte de Viabilitat productiva, alimentària i ambientalment multifuncional de la carn de pastura en àrees prioritàries de prevenció d’incendis forestals – SILVOPASTURA PRESCRITA per tal de donar valor a la carn de xai procedent de ramats que han pasturat en punts estratègics de gestió (PEG) dissenyats pels cossos d’extinció i els planificadors del territori per disminuir el potencial de l’incendi, reduint el risc i el número d’Ha cremades. Gràcies a la reducció de la càrrega de combustible en aquestes zones, disminueix la intensitat del foc, i els bombers poden treballar-hi de forma més eficaç. Aquest projecte de la Fundació CARASSO treballa amb tots els agents implicats del territori en tema de prevenció i extinció d’incendis, així com amb pastors i el gremi de carnissers per tal de crear una distinció per aquesta carn que “apaga incendis”.

En zones turístiques és més factible revaloritzar el valor de la carn, però en zones com Rocallaura es fa més difícil. seria més efectiu que la Unió Europea a través d’una directiva apliqui mesures fiscals com la reducció o eliminació de l’IVA d’aquests productes, així el benefici seria més directe.

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Més informació:

JC: La ecología del fuego en los incendios de Rocallaura (Lleida) Junio-Julio de 2016

TV3 Telenotícies 17/06/2017 – minut 16:35

JC: La ecología del fuego en los incendios de Rocallaura (Lleida) Junio-Julio de 2016

English version

Autora: Núria Prat, Doctora en Ciencias Ambientales por la University College Dublin. Gestora de proyectos internacionales de la Pau Costa Foundation.

El incendio de Rocallaura 1 tuvo lugar el 23 de junio y se propagó principalmente por bosque de pino blanco (Pinus halepensis). Aproximadamente un mes después, el 19 de julio, hubo un segundo incendio, Rocallaura 2 que se inició dentro del perímetro afectado por Rocallaura 1. Este segundo incendio también propagó por bosque de pino blanco, saltando a través de campos agrícolas, cultivos de frutales y acercándose a las poblaciones de Nalec y Rocafort de Vallbona. En total, el área afectada por los dos incendios fue de unas 817 ha.

Estos incendios propagaron por bosque mediterráneo de montaña, poco gestionado en muchas zonas. Por las cicatrices de los pinos más grandes, se deduce que la zona no sufría incendios des de los años 40, durante la Guerra Civil. En los últimos años, tanto la zona del incendio como toda la región del sud-oeste de Cataluña, en general, ha acumulado sequía invernal y estival aumentando la disponibilidad del combustible y facilitando la propagación del fuego durante ambos incendios de este verano.

Repasando el perímetro un mes y medio después del segundo incendio, pudimos observar algunos indicios de efectos a corto plazo del fuego en el ecosistema y decidimos escribir este post para compartirlo y debatirlo con vosotros. Queremos remarcar que los siguientes puntos sólo son observaciones y que no han sido sujeto de un estudio en profundidad:

  • El fuego propagó a intensidad variable, causando una diversidad de efectos en el ecosistema, generando mosaico. Observamos que la intensidad del fuego queda imprimida en el paisaje. La diversidad de intensidades del fuego crea un mosaico de zonas quemadas que permiten romper la masa de vegetación densa y homogénea de algunas zonas que existía previa al incendio. Así, el nuevo mosaico de zonas verdes intercaladas con zonas quemadas y cultivos crea nuevos espacios para la colonización de las especies de zonas verdes contiguas, facilitando la regeneración del bosque y fomentando la biodiversidad de especies.
  • Identificamos algunas estrategias ecológicas del pino blanco para reproducirse en zonas quemadas con distinta intensidad. El frente del incendio propagó con más intensidad y calcinó la vegetación durante su paso. En esa zona quedan solamente los trocos quemados, cenizas en el suelo y nuevos espacios abiertos con mucha luz directa. Observamos también los efectos de la estrategia del pino blanco en las zonas quemadas con alta intensidad: con el calor del fuego, las piñas se abrieron y se esparcieron las semillas, que posteriormente se mezclaron con el suelo y las cenizas del propio incendio esperando su oportunidad para germinar.
Zona quemada con alta intensidad. Photo: PCF.
Zona quemada con alta intensidad. Photo: PCF.

En los flancos izquierdo y derecho del incendio la intensidad del fuego fue menor y solo se quemó parte de la masa arbórea. Allí el incendio propagó principalmente consumiendo la biomasa del sotobosque. Observamos que en esas zonas hay más densidad foliar impidiendo que la luz llegue directamente al suelo, en esos momentos recubierto de cenizas y de acículas de pino.

Zona quemada con baja intensidad. Foto: PCF.
Zona quemada con baja intensidad. Foto: PCF.
  • Acumulación de cenizas y carbón en el suelo con posterior cobertura de acículas de pino: protege el suelo de erosión, aporta minerales y nutrientes e impulsa la acumulación de materia orgánica. Estas condiciones las observamos en zonas donde la intensidad del fuego fue media-baja. El fuego consumió la vegetación densa del sotobosque generando una poda natural.
Sotobosque en zona quemada con media-baja intensidad. El suelo está recubierto de acículas de pino. Foto: PCF
Sotobosque en zona quemada con media-baja intensidad. El suelo está recubierto de acículas de pino. Foto: PCF

Posteriormente al incendio, en el suelo se acumulan cenizas y carbón resultado de la combustión de la vegetación que aportaran minerales y nutrientes para nuevas plantas. El suelo quedo cubierto de acículas, protegiendo así la movilidad de cenizas y carbón, pero también reduciendo la erosión potencial post incendio. Si las personas no retiramos los nuevos componentes del suelo, incluidos troncos y vegetación parcialmente quemada, estos van a contribuir a la acumulación de materia orgánica.

Zoom de la cobertura del suelo un mes y medio después del segundo incendio, se observan las cenizas y carbón bajo las acículas de pino. Fotos: PCF
Zoom de la cobertura del suelo un mes y medio después del segundo incendio, se observan las cenizas y carbón bajo las acículas de pino. Fotos: PCF
  • La acumulación de carbono en el suelo post incendio tiene el potencial de contribuir a mitigar los efectos del cambio climático. Durante la combustión de la vegetación, una parte del carbono se emitió en forma de gases de efecto invernadero, principalmente CO2 y CO, pero otra parte se transformó en carbón orgánico y carbón mineral (cenizas). Ambas formas, siguen en el ecosistema y contribuyen a que el bosque siga siendo un sumidero de carbono. Incluso, formando algunos compuestos que son resistentes a la degradación, como el black carbon, y que perduraran en el sistema durante más tiempo que la vegetación per se.
  • Algunas especies empiezan a rebrotar a corto plazo, a pesar de la escasez de lluvia precipitada desde el incendio. Observamos que algunas especies, como la encina (Quercus ilex), rebrotan un mes y medio después del incendio. Este ejemplo demuestra la adaptación de las especies mediterráneas a los incendios forestales desarrollada durante milenios. Esto nos sirve para recordar que no es necesario reforestar un bosque cuando se quema, porqué el impacto de la intervención humana potencialmente, será mayor que las estrategias desarrolladas por las especies que llevan conviviendo con el fuego durante milenos.
Ejemplo de encina rebrotando de forma natural en una zona quemada con alta intensidad en la zona de Rocallaura 1. Fotos: PCF.
Ejemplo de encina rebrotando de forma natural en una zona quemada con alta intensidad en la zona de Rocallaura 1. Fotos: PCF.
  • Presencia de algunas especies aves que se benefician de los efectos en la vegetación y el paisaje creados por el incendio. Puede constatarse la presencia en la zona de algunos pícidos y páridos (p. ej: pico picapinos, carbonero común), entre otras. Estas aves suelen permanecer en el bosque quemado si no se retiran los árboles afectados por el fuego, pues en zonas post-incendio se incrementa la presencia de hongos e insectos, que atraen a aves insectívoras, especialmente en zonas afectadas en media o alta intensidad por esta perturbación. En los troncos quemados se pueden apreciar marcas de la actividad de estas aves, buscando insectos bajo su corteza.

El nuevo mosaico puede favorecer la permanencia de aves anteriormente presentes, pues permite que no abandonen la zona y puedan continuar explotando el nuevo hábitat perturbado, protegiendo a los árboles verdes de plagas de hongos e insectos. Las aves de zonas abiertas posiblemente se verán favorecidas, pudiendo alimentarse también en las zonas quemadas con más intensidad. Algunas aves de importancia singular presentes en la zona, como el azor, pudieron verse afectados por el incendio, en caso de afectar algún nido. Sin embargo, el resultado de la perturbación sobre el paisaje puede favorecer su presencia a medio plazo, pues esta ave selecciona espacios abiertos donde cazar.

Los espacios abiertos también pueden generar hábitats aptos para que especies como el hortelano, collalba negra o águila perdicera, colonicen estos espacios, en ocasiones recuperando antiguos territorios, de los que habían sido expulsados por el incremento del bosque durante los últimos decenios. Finalmente, cabe destacar que, según diversos estudios, la gestión post-incendio de la masa forestal quemada (p. ej: la retirada de árboles muertos), podría suponer un impacto mucho mayor para la avifauna que el fuego en sí mismo.

Pinos quemados con alta intensidad, colonizados por hongos e insectos que a su vez están siendo fuente de alimento para las aves. Fotos: PCF.
Pinos quemados con alta intensidad, colonizados por hongos e insectos que a su vez están siendo fuente de alimento para las aves. Fotos: PCF.

Para las próximas semanas estamos preparando un segundo post sobre los incendios de Rocallaura que tratará la reproducción que tuvo lugar al cabo de 26 días y os explicaremos que pasó con el fuego latente durante ese mes.

¡Queremos agradecer especialmente a Francesc Moncasí por su contribución en el apartado de los efectos del fuego en la avifauna!

Planes de quema y quemas prescritas en la planificación de la gestión forestal

Autora: Carla Vilarasau, colaboradora de la Pau Costa Foundation y
participante en el curso de Planes de quema y quemas prescritas 
en la  planificación de la gestión forestal.

La Escola Agrària Forestal de Sta Coloma de Farners junto con la colaboración de Bombers de la Generalitat de Catalunya y la Pau Costa Foundation, organizaron el curso “Planes de quema y quemas prescritas en la planificación forestal” destinado a gestores y propietarios forestales con el objetivo de dar a conocer, de una forma técnica, las quemas prescritas como herramienta de gestión. El curso se realizó los miércoles entre el 24 de febrero y el 16 de marzo, ambos incluidos, en total 4 jornadas y un total de 24 horas lectivas, 12 de las cuales fueron de campo y 12 horas en el aula.

Primera Jornada – Introducción a las quemas prescritas. Formadores: Jordi Pagès y Edgar Nebot (Bombers de la Generalitat de Catalunya), José Ángel Terés (Jefe de la Sección de Gestión de la Prevención de Incendios Forestales, Departamento de Agricultura, Ramadería y Pesca)

La primera jornada se realizó con el objetivo de introducir las quemas prescritas empezando con los conceptos más básicos pero muy importantes de los distintos tipos de quemas en relación a sus objetivos y su planificación a cargo de Jordi Pagès. El resto de la jornada se realizó en el Estany de Sils como ejemplo de quemas prescritas en zonas húmedas para la mejora del hábitat de especies migratorias, a cargo del Sr. José Ángel Terés, quien también explicó el procedimiento administrativo para que un gestor forestal pueda llevar a cabo una quema prescrita.

También se debatió sobre el futuro de las  quemas prescritas desde el punto de vista legislativo llegando a la conclusión de que se necesita un cambio en el sistema administrativo y sobretodo legislativo, incluso se planteó crear un sistema legislativo nuevo que permita agilizar todos los trámites administrativos para que un gestor forestal pueda solicitar y redactar un informe en formato de Plan de Quema de una zona determinada. En este hipotético caso, el Departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca revisarían este documento, y después de dar su conformidad, un equipo de profesionales con la formación especializada, ejecutarían la quema, bajo la vigilancia de Bombers  por su complejidad  e intensidad si fuese necesario.

Figura 1: Explicación de J.A. Terés en el Estany de Sils. Font: PCF
Figura 1: Explicación de J.A. Terés en el Estany de Sils. Fuente: PCF

Segunda Jornada – Efectos de las quemas prescritas sobre el ecosistema. Formadores: Pere Pons  (UdG), Joan Vilà (Bombers de la Generalitat de Catalunya), Albert Alemany (Veterinario de la Generalitat de Catalunya), Edgar Nebot (Bombers de la Generalitat de Catalunya)

La segunda jornada se realizó en dos paradas de campo, con el objetivo de explicar los efectos de las quemas prescritas en el suelo, en la vegetación y la fauna. En la primera parada los instructores fueron Pere Pons y Joan Vilà, y visitamos el paraje de Torroella de Montgrí (Muntanya Gran), en la comarca del Alt Empordà. Pere Pons empezó su explicación lanzando la pregunta ¿Qué se tiene que tener en cuenta para que las quemas prescritas sean el máximo de positivas para la fauna? La respuesta es compleja, ya que depende de las necesidades de cada especie. La afectación de la fauna, en concreto en una especie, se puede cuantificar teniendo en cuenta 5 parámetros: la extensión de la superficie de la quema, la severidad del fuego, la afectación al suelo, la época del año y por último la recurrencia de los tratamientos en la parcela. A continuación, a cargo de Joan Vilà y Edgar Nebot, se visitaron dos parcelas distintas en cuanto a vegetación y recurrencia de quemas prescritas para ver sus efectos en la vegetación y el suelo. Desde la práctica de más de 10 años realizando quemas prescritas por parte de GRAF, y como ejemplo las parcelas que visitamos que se quemaron en alta recurrencia a lo largo de estos años como se puede observar en el mapa de las fechas de quemas de esta zona, se llegó a las siguientes conclusiones:

  • A partir de la recurrencia de quemas prescritas se puede reducir la cobertura del matorral. Para conseguirlo se debe estudiar detalladamente la fenología de las especies que vegetan en la parcela objeto de quema. Según la especie que se requiera eliminar se necesitará una recurrencia u otra.
  • A diferencia de un incendio forestal, a partir de una quema prescrita se crea un paisaje heterogéneo, es decir en función de la disponibilidad del combustible se crean manchas de vegetación, éstas no son el vector dominante de propagación del fuego y por lo tanto no quedan consumidas. La heterogeneidad del paisaje es muy interesante para la fauna.
  • Existen distintas técnicas de patrones de ignición y de recurrencia para generar un tipo de paisaje en concreto. Según el criterio de Bombers, para la prevención de incendios, es conveniente que la cobertura de la superficie del matorral sea < 30%, y la FCC de los árboles no debe ser > 60%. Más del 60% FCC el fuego pasa a copas.
  • Normalmente, de manera muy general por matorrales, se puede determinar que con la primera quema se elimina la hoja, con la segunda quema eliminan troncos muertos de la primera quema y la hoja que ha salido nueva, y por último con la tercera quema se reduce todo definitivamente.
Figura 2: Explicación de Joan Vilà de los efectos de la vegetación de una parcela quemada en alta intensidad. Font: PCF
Figura 2: Explicación de Joan Vilà de los efectos de la vegetación de una parcela quemada en alta intensidad. Fuente: PCF
Mapa con los perímetros correspondientes a las distintas fechas de quema. Fuente: GRAF - Bombers de la Generalitat de Catalunya
Mapa con los perímetros correspondientes a las distintas fechas de quema. Fuente: GRAF – Bombers de la Generalitat de Catalunya

La segunda parada se llevó a cabo en el paraje de Coll de Canyelles (Parc Natural del Cap de Creus) en la comarca del Alt Empordà, a cargo de Albert Alemany. Albert explicó que es muy importante que cuando se plantea una gestión – quemas prescritas, motosierra, etc – se estudie la parcela de actuación teniendo en cuenta el suelo, la fauna, la vegetación y sus distintos condicionantes. A partir de aquí, se debe realizar una cronología de cómo puede afectar la actuación y determinar la época del año en que su afectación negativa sea lo más leve posible. Por eso es muy importante crear grupos de trabajo o sinergias entre distintos equipos de especialistas. El último tema que se trató en la jornada fue la afectación de las quemas prescritas en el corcho de los alcornocales. En principio, no hay ningún estudio científico que afirme que las quemas prescritas son incompatibles con el aprovechamiento del corcho, solamente se debe tener en cuenta el procedimiento correcto a seguir:

  1. Desbrozar alrededor de cada alcornoque.
  2. Realizar la quema prescrita de baja intensidad.
  3. Pelar el corcho. La pana no tendrá manchas negras.
Figura 3: Explicación de Albert Alemany de la compatibilidad de las quemas prescritas y en aprovechamiento del corcho. Font: PCF
Figura 3: Explicación de Albert Alemany de la compatibilidad de las quemas prescritas y en aprovechamiento del corcho. Fuente: PCF
Mapa de las quemas ejecutadas en el 'Coll de Canyelles'. Fuente: GRAF - Bombers de la Generalitat de Catalunya
Mapa de las quemas ejecutadas en el ‘Coll de Canyelles’. Fuente: GRAF – Bombers de la Generalitat de Catalunya

Tercera jornada – Ejecución de una quema prescrita. Formadores: Emili Dalmau y Eduard Satregener (Bombers de la Generalitat de Catalunya)

La tercera jornada “Ejecución de una quema prescrita” se llevó a cabo en campo, concretamente en la zona del Puig de La Borrassa-L’Ardenya, en la comarca de La Selva, con el objetivo de asistir a una quema  prescrita que estaban realizando GRAF Girona. Durante la quema prescrita se estructuraron dos grupos de trabajo de diez personas con cada uno de los dos formadores, Emili Dalmau y Eduard Sastregener. Se explicaron y se comprobaron “in situ” los distintos patrones de ignición y propagación y cómo a partir de éstos, la meteorología y la disponibilidad del combustible la intensidad del fuego va variando y, en definitiva, su comportamiento.

Figura 4, 5 i 6: Briefing y explicación de la ejecución de la quema prescrita a cargo de Emili Dalmau y Edurad Sastregener
Figura 4, 5 i 6: Briefing y explicación de la ejecución de la quema prescrita a cargo de Emili Dalmau y Edurad Sastregener. Fuente: PCF

Cuarta jornada – Efectos sobre la vegetación y experiencias basadas. Formadors: Teresa Valor (Centre Tecnològic Forestal de Catalunya), Ricard Baqués (Consorci Serra de Llaberia)

La última jornada del curso se realizó en el aula con dos ponencias. La primera a cargo de Teresa Valor con el objetivo de explicar detalladamente los efectos de las quemas prescritas en la vegetación en función de  las distintas estrategias de  regeneración y de los objetivos de la actuación. Finalmente, se concretaron  los efectos del fuego en la vegetación arbolada.

La última ponencia fue a cargo de Ricard Baqués que explicó su experiencia como gestor de una zona de alta recurrencia de incendios forestales y la introducción del uso del fuego prescrito como una herramienta más para la gestión del paisaje.

Concluyó la jornada Jordi Pagès presentando los resultados de un estudio de viabilidad de creación de una empresa privada ejecutora de quemas prescritas.