El vello del chopo puede provocar incendios entre mayo y junio

Sergi Fontseca
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Autor: Sergi Fontseca-Miembro PCF

Los chopos o Populus ssp. en latín, son una especie arbórea típica de las zonas de la ribera. Existen muchos clones que satisfacen una industria forestal. Estos se cultivan en un marco de plantación regular en terreno plano para así facilitar su explotación. Las flores femeninas una vez han sido debidamente polinizadas desarrollan una semilla, ésta se rodea de filamentos para diseminarse en el exterior aprovechando la fuerza del viento.

Esta estrategia ecológica empleada, se la conoce como anemocoria. La anemocoria es la forma de dispersión de los propágulos,  y éstas se sirven del viento para poder transportase y así permitiendo, que las semillas se depositen y dispongan de más posibilidades para colonizar lugares lejanos y favorece la evolución de la especie (véase la foto 1).

Para conseguir esta acción, se requiere de un ambiente seco, ya que si la humedad es demasiado alta, el sistema de filamentos que envuelve la semilla se impregna de agua, pesa más y no se eleva.

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Foto 1. Las semillas rodeadas por el aparatoso vello salen de las flores de los Chopos al mínimo movimiento

De mayo a junio cuando maduran los frutos del chopo, liberan unas semillas minúsculas (de unos 2 mm. Sin contar los filamentos), que presentan largos pelos algodonosos. Los filamentos, formando lo que la ciencia botánica llama como el vilano, popularmente llamado vello. Estos filamentos son muy aparatosos y devienen muy visibles en las zonas donde hay muchas plantaciones de chopos, se acumulan en el suelo en forma de combustible extremadamente fino, muy susceptible de que se incendie por cualquier medio de ignición fortuito.

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Foto 2. Vello por encima de combustible fino y muerto que actuaría como acelerador

La combustión de cualquier combustible requiere un aumento de temperatura capaz de desecar la humedad que tiene el material haciendo un pre calentamiento. Posteriormente, comienza a volatilizar los gases inflamables que al mezclarse con el oxígeno se inflaman y originan las llamas. A partir de este momento, la combustión se mantiene sin necesidad de calor externo produciendo  así un efecto en cadena de las llamas. Por tanto, cuando más volátil sea el combustible de alrededor más inflamabilidad será, desencadenando un incendio que se propagará muy rápido y será difícil de controlar si no se interrumpe el combustible descrito.

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Autor: Pau Costa Foundation

La Fundación de Ecología del Fuego y Gestión de Incendios Pau Costa Alcubierre (PCF) tiene la ambición de ser una plataforma de información en gestión de los incendios forestales, a la vez que un instrumento de difusión e investigación en la ecología del fuego.

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